Los contratos de franquicia también se pueden resolver por el franquiciado y no es necesario que se establezca de forma expresa.

Todos los contratos de franquicia pueden ser resueltos, también por parte del franquiciado. Cuestión distinta es que la resolución se realice existiendo causas, o por el contrario sea como consecuencia de un desistimiento del franquiciado. Nos centraremos en la primera opción por ser la más habitual, cuando la resolución viene motivada por causas objetivas. Vamos a hacer mención a algunas ideas que deben quedarnos muy claras

I. Nuestro ordenamiento permite la resolución extrajudicial de los contratos.

Esto quiere decir que mediante una comunicación formal; (burofax, e-mail electrónico …etc) podemos anunciar al franquiciador nuestra decisión de resolver el contrato de franquicia. Ojo, esto no quiere decir que lo podamos hacer de cualquier forma. Desde mi punto de vista la comunicación instando la resolución del contrato deberá estar realizada preferiblemente por un abogado y en ella se deberán exponer los hechos y fundamentos de derecho, que han motivado tal decisión.

II. Todos los contratos se pueden resolver.

– Por incumplimiento de alguna de las partes.

Algunos de los modelos de contratos que circulan en nuestro entorno, ni siquiera contemplan la posibilidad para el franquiciado de resolver el contrato de franquicia. Es tal la falta de reciprocidad en las prestaciones de algunos contratos, que incluso se omite esta posibilidad para el franquiciado, que obviamente existe.

Nuestro ordenamiento a través del art 1124 del Código Civil, permite a las partes resolver el contrato cuando una de ellas incumple con sus obligaciones más importantes. Esto es aplicable a todos los contratos y también a los de franquicia. Por tanto, en principio, si el franquiciador ha incumplido con sus obligaciones (tienen que ser esenciales), el franquiciado podrá instar la resolución.

– Por frustración del fin económico.

Es la situación más habitual. Ocurre cuando el franquiciado no solo no alcanza las expectativas de negocio que el franquiciador le había mostrado como posibles, sino que además obtiene perdidas constantes que le impiden continuar. Normalmente esta frustración del fin económico, tiene que ver con incumplimientos del franquiciador sobre obligaciones esenciales ( asistencia técnica insuficiente, imposición de precios y promociones, márgenes de cesión demasiado elevados, abuso de derecho …etc ) o incluso con otras causas, como que el modelo de negocio franquiciado no esté en absoluto desarrollado.

Por desaparición del objeto del contrato. El de franquicia es un contrato causalizado.

Los contratos de franquicia están fuertemente causalizados, teniendo en cuenta el criterio mantenido por el Tribunal Supremo en Sentencias de 21 de marzo de 2003 y 21 de diciembre de 2009. Por causa, de acuerdo con el artículo 1272 del código civil se entiende la razón objetiva del contrato, pero no solo eso, sino también los motivos subjetivos de las partes siempre que fueran tenidos en cuenta como condición sin la cual no se hubiera prestado el consentimiento. Se trata de los llamados motivos causalizados a que se refiere la jurisprudencia, como la Sentencia del Tribunal Supremos de 19/06/2009 y las que en ella se citan.

Así la transmisión de conocimientos, el uso de la marca y la prestación de asesoramiento técnico y comercial del Franquiciador, tienen una finalidad y es la de otorgar al Franquiciado una ventaja competitiva sobre los demás. La posibilidad de disfrutar de estas prestaciones son por las que habitualmente los franquiciados celebran los contratos. Si esa ventaja competitiva no se produce, el objeto del contrato decae por completo y las causas que motivaron su celebración habrían desaparecido.

III. El rechazo del franquiciador a la resolución instada por el franquiciado.

Es habitual que el franquiciador rechace las resoluciones de contrato instadas por los franquiciados. Existen varias causas que pueden explicar esta forma de proceder. Algunas son las siguientes;

Por el desalineamiento de intereses.

El franquiciador hace valer el famoso “ pacta sunt servanda “ ( los pactos deben ser cumplidos ) y le da igual las circunstancias que estén afectando al franquiciado. Es cierto que los contratos están para ser cumplidos, aunque también lo es, que no en cualquier circunstancia. En un escenario de constantes perdidas, siempre que estas no sean imputables al franquiciado, es muy poco probable que ningún magistrado pueda exigir al franquiciado su permanencia en el contrato.

Por el miedo a que el resto de franquiciados de la red también quieran salir.

Es posible que el franquiciador no quiera dar imagen de debilidad hacia el resto de franquiciados y por ello dificulte y se oponga a que los franquiciados puedan abandonar la red en cualquier momento y sin sufrir las consecuencias.

Por el ánimo de lucro.

Puede ocurrir que el franquiciador exija una indemnización para autorizar la salida del franquiciado. Desde mi punto de vista cuando existen causas objetivas que motivan la salida del franquiciado del contrato, ninguna indemnización para el franquiciador resulta procedente. Y es que este ya se habrá lucrado con el canon de entrada, con los royalties y probablemente con los rappels sobre los productos. Resulta injustificado que también quiera lucrarse con la salida del franquiciado, cuando este ha fracasado en la explotación del contrato y mucho más si él ha contribuido a tal frustración.

IV. Resolución bien realizada.

La resolución del contrato por parte del franquiciado exige llevar a cabo una serie de actos jurídicos dirigidos primero: a comunicar formalmente nuestra decisión al franquiciador, pero después y también muy importante, para blindar en lo posible nuestra posición para no ser demandados. Y es que una resolución de contrato bien articulada es muy probable que disuada al franquiciador de emprender acciones legales a posteriori ( demandas ) y ello porque no tenga claro que van a prosperar sus pretensiones. Por ello insisto en la necesidad de que la resolución se lleve a cabo con la ayuda de un profesional del derecho, quien probablemente podrá evitar al franquiciado mayores contratiempos que los que ya ha sufrido.